Pésimo partido el jugado en Noruega por los de Emery. No salió nada a derechas, y sólo la renta del partido de ida dejó la eliminatoria sentenciada. Se pasaron demasiadas fatigas y hubo momentos en que el Molde fue a por el empate. En fin, la suerte nos vuelve a favorecer, al menos sobre el papel, con el sorteo de octavos, y pasaremos frente al Basilea suizo. O eso esperamos.
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